Prime Video ha comprado los derechos de Los habitantes del aire, la saga de Holly Black que arranca con El príncipe cruel, y producirá la serie junto a Scott Free Productions, la compañía de Ridley Scott. La propia Black participará como productora. Lo adelantó ella misma a People el 10 de agosto.
El acuerdo no se queda en la trilogía. Cubre también las novelas cortas del mismo mundo y la duología que forman El legado robado y El trono del prisionero, así que sobre el papel Amazon se ha llevado Elfhame entero y no solo los tres tomos que todo el mundo conoce.
No es un movimiento suelto. En mayo, Prime Video dio luz verde a la serie de Alas de sangre, y con esta compra la plataforma acumula las dos sagas de romantasy con más lectoras del momento. La comparación que están haciendo fuera —que Amazon busca su propia Juego de Tronos entre el público que leyó ACOTAR— es interesada, pero no es descabellada.
Lo que no se sabe, que es casi todo
No hay guionista, no hay showrunner, no hay reparto y no hay fecha de estreno. El proyecto está en desarrollo temprano y la propia nota de prensa no se moja más allá de anunciar la compra.
Conviene decirlo con claridad porque esta no es la primera vez. En 2017, cuando El príncipe cruel ni siquiera se había publicado todavía, Universal y Mike De Luca ganaron una puja por los derechos para hacer una película. Nunca se rodó nada, los derechos volvieron a la autora y aquí estamos otra vez, nueve años después, con otro estudio y esta vez en formato serie.
Que se compren unos derechos no significa que vaya a existir una serie. Significa que alguien ha pagado por intentarlo.
Qué cambia para quien viene de los libros
Poco, y esa es la buena noticia: está todo traducido y no hay nada que esperar. Los tres tomos principales los publica Editorial Hidra en español, y la duología posterior —El legado robado y El trono del prisionero— la publica Puck, que es un detalle práctico: si buscas la saga completa por editorial, te vas a dejar la mitad fuera.
Si la serie se acaba haciendo, llegará dentro de años y con el ruido habitual de comparar caras con lo que te habías imaginado. Ahora mismo el orden de lectura es lo único que hace falta, y es menos evidente de lo que parece: las novelas cortas se colocan entre los tomos grandes y una de ellas conviene leerla antes de lo que su fecha de publicación sugiere.
Lo tienes desglosado en la guía de abajo.

